Sra. Presidenta:
El Consejo Ejecutivo se reúne por primera vez, luego de concluida la 36 Conferencia General de la Organización. Lo hace en una coyuntura particularmente compleja. Ninguna otra época de la historia conoció los actuales peligros que afronta la humanidad. La propia UNESCO, que inició positivos cambios y transformaciones promovidos por su Directora General, vive hoy un momento de incertidumbre.
Son numerosos los peligros que amenazan al mundo, pero dos de ellos tienen consecuencias letales para la sobrevivencia de la especie humana: la posibilidad de una guerra nuclear y el cambio climático. Ambos parecen lejos de una solución responsable.
Este es un mundo esquizofrénico. Es también un mundo indignado. Es el legado del sistema capitalista que nos arrastra de las crisis a las guerras, y de las guerras a las crisis. Un sistema voraz y depredador, que continúa excluyendo a las grandes mayorías en beneficio de un puñado de privilegiados. Su crisis es sistémica y estructural. Es crisis financiera, económica, social y de la ética. Su apuesta es a la guerra como recurso de salvación.
Con la complicidad de sus emporios mediáticos, que actúan como armas de combate, manipulan la información y nos tratan de imponer el menú noticioso que consumimos. Deciden lo que debemos conocer, mientras silencian y tergiversan lo que quieren encubrir o esconder. Por estos días no cesan en el empeño de tratar de convencernos del “cambio de régimen” o la “responsabilidad de proteger” . Pura palabrería demagógica que se disfraza como una nueva filosofía con el mismo objetivo de seguir subyugándonos y dividiéndonos para explotarnos mejor...
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